Muchas mujeres creen que para lucir una piel bonita tienen que invertir dinerales en cosméticos y tratamientos estéticos. Éstos pueden ayudar a mejorar el aspecto de la piel, pero nuestros hábitos de vida pueden estar boicoteando la salud cutánea. Y es que para lucir una piel bonita necesitamos mucho más que una crema. Si quieres mejorar la calidad de tu piel de manera natural, aquí te comparto las claves para lograrlo.
1. La alimentación: nutre tu piel desde dentro
La piel refleja lo que comemos, por lo que una dieta rica en nutrientes esenciales es fundamental para mantenerla saludable. Algunos alimentos clave son:
Agua para una hidratación constante: bebe al menos 2 litros de agua al día para mantener la piel hidratada y eliminar toxinas. También puedes incluir infusiones y aguas con frutas para aportar antioxidantes adicionales.
Frutas y verduras ricas en antioxidantes:
Arándanos, fresas y frambuesas: contienen flavonoides y vitamina C, que combaten el daño oxidativo.
Zanahorias y calabaza: ricas en betacarotenos, fundamentales para una piel luminosa y protegida del sol.
Espinacas y brócoli: altos en vitamina E, que ayuda a la regeneración celular.
Tomates: contienen licopeno, un potente antioxidante que protege la piel del envejecimiento prematuro.
Grasas saludables:
Aguacate: rico en vitamina E y ácidos grasos esenciales que mantienen la piel flexible.
Aceite de oliva extra virgen: protege contra la inflamación y ayuda a mantener la piel hidratada.
Frutos secos y semillas: almendras, nueces y semillas de chía aportan omega-3 y zinc, esenciales para la regeneración de la piel.
Pescados grasos: salmón, sardinas y atún son excelentes fuentes de ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir la inflamación y mantener la piel hidratada.
Proteínas de calidad:
Carnes magras y huevo: Contienen aminoácidos esenciales para la producción de colágeno.
Legumbres: Como los garbanzos y lentejas, ricas en zinc y proteínas vegetales que favorecen la reparación cutánea.
Alimentos ricos en colágeno:
Caldo de huesos: Fuente natural de colágeno, mejora la elasticidad y firmeza de la piel.
Gelatina sin azúcar: Contribuye a la producción natural de colágeno en el cuerpo.
Alimentos ricos en vitamina C: Como kiwi, guayaba y cítricos, que potencian la síntesis de colágeno.
Evita el azúcar y los ultraprocesados: Los alimentos con alto contenido de azúcar y grasas trans aceleran el envejecimiento de la piel y pueden provocar inflamaciones o brotes de acné. En su lugar, opta por endulzantes naturales como la fruta o prueba mi nuevo descubrimiento, puedes endulzar con glicina, un aminoácido que forma parte del colágeno.
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2. Salud del hígado y microbiota: claves para una piel radiante y libre de toxinas
El hígado y la microbiota intestinal desempeñan un papel fundamental en la eliminación de toxinas y en la salud de la piel. Cuando estos sistemas no funcionan correctamente, las toxinas pueden acumularse y reflejarse en problemas cutáneos como acné, irritación y envejecimiento prematuro.
– Salud del hígado
El hígado es el órgano encargado de desintoxicar el cuerpo y eliminar sustancias nocivas. Para mantenerlo saludable y favorecer una piel sana es recomendable:
Consumir alimentos ricos en compuestos azufrados, como ajo, cebolla y brócoli, que apoyan la función hepática.
Incluir hierbas depurativas, como diente de león, cardo mariano y cúrcuma, que estimulan la eliminación de toxinas.
Evitar el alcohol y los alimentos ultraprocesados, que sobrecargan el hígado y dificultan su capacidad de depuración.
Beber suficiente agua y consumir infusiones como el té verde, que ayudan a la eliminación de desechos del organismo.
– Microbiota intestinal y piel
El intestino está estrechamente relacionado con la salud de la piel. Una microbiota equilibrada favorece la absorción de nutrientes esenciales y reduce la inflamación. Para cuidarla:
Consume alimentos fermentados, como yogur, kéfir, chucrut y miso, que aportan probióticos beneficiosos.
Aumenta la fibra prebiótica, presente en plátanos, avena, alcachofas y legumbres, que alimenta las bacterias buenas del intestino.
Evita el consumo excesivo de antibióticos y alimentos ultraprocesados, ya que pueden desequilibrar la flora intestinal y generar inflamación.
3. Descanso reparador: la clave para una piel luminosa
El sueño es esencial para la regeneración celular. Durante la noche, la piel se repara y elimina toxinas. Para mejorar la calidad de tu descanso:
Duerme entre 7 y 9 horas diarias.
Evita el uso de pantallas antes de dormir para no alterar la producción de melatonina.
Crea una rutina tranquila antes de acostarte, como leer o tomar una infusión.
4. Actividad física: oxigenación y eliminación de toxinas
El ejercicio mejora la circulación sanguínea, oxigena la piel y ayuda a eliminar toxinas a través del sudor. Las mejores actividades para la piel son:
Ejercicio cardiovascular: Hiit, aerobic, correr son ejercicios que activan la circulación, nos hacen sudar y nos ayuda a eliminar toxinas.
Yoga y estiramientos: favorecen la relajación y reducen el impacto del estrés en la piel.
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5. Gestión del estrés: un factor clave para evitar el envejecimiento prematuro
El estrés crónico está a la orden del día y no somos conscientes del impacto que tiene sobre nuestra salud. Genera, entre otras muchas cosas, inflamación y acelera el envejecimiento celular. Para reducirlo:
Practica la meditación o, simplemente aprende a respirar conscientemente.
Realiza actividades que disfrutes y te relajen, como leer, bailar, tocar un instrumento o estar en contacto con la naturaleza.
Dedícate tiempo a ti y a los tuyos. Date un masaje o haz un plan con amigas, un viaje en familia, una cena con tu pareja… En definitiva, desconecta para reconectar.
6. Cosmética natural: la importancia de evitar tóxicos en la piel
Además de cuidar la piel desde dentro, es importante prestar atención a los productos que aplicamos sobre ella. Muchos cosméticos convencionales contienen ingredientes sintéticos, fragancias artificiales y productos químicos que pueden ser perjudiciales para la salud cutánea. Optar por cosmética natural tiene múltiples beneficios:
Libre de químicos agresivos: evita sustancias como parabenos, sulfatos, siliconas y ftalatos, que pueden causar irritaciones y obstrucción de los poros.
Beneficios antioxidantes y regenerativos: ingredientes como el aloe vera, el aceite de jojoba, la manteca de karité y el aceite de rosa mosqueta aportan vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales para la regeneración cutánea.
Menos impacto ambiental: la cosmética natural suele ser más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, evitando la contaminación con microplásticos y otros residuos dañinos.
Ideal para pieles sensibles: al evitar ingredientes artificiales, los productos naturales son más suaves y adecuados para pieles propensas a alergias o afecciones como dermatitis y rosácea.
Para lucir una piel bonita y saludable, no basta con aplicar productos cosméticos. La clave está en cuidar nuestro cuerpo desde dentro, con una alimentación equilibrada, un buen descanso, ejercicio regular y una adecuada gestión del estrés. Además, elegir cosmética natural sin tóxicos complementa este cuidado, protegiendo la piel de sustancias dañinas y favoreciendo su regeneración de manera más saludable y sostenible. Si adoptas estos hábitos en tu día a día, notarás una piel más luminosa, firme y saludable.
Beatriz Rakosnick
Dietista, health coach y psiconeuroinmunóloga. Junto con María Goyanes es socia-fundadora de Cooldo, una compañía de caldos cien por cien ecológicos con alto contenido en proteínas y colágeno.