Caminar a mayor velocidad, sobre superficies blandas y desniveladas y cargando un peso adicional conlleva beneficios aún más significativos para la salud.
Los alimentos «poco saludables» promueven la liberación por tu cerebro de dopamina que aumenta tu sensación de bienestar. Pero atiborrarse de comida no es, ni mucho menos, la clave para ser más feliz.
La publicación de nuevos informes en los que se evalúa la evidencia científica de las llamadas terapias alternativas ha sembrado la duda acerca de a qué se puede llamar pseudoterapia.
Priorizar las tareas realmente importantes y realizarlas en las horas en las que te sientes más concentrado evitará que el trabajo se acumule sobre tu mesa.
Usar tapones y antifaces puede ser útil para aislarte y conciliar mejor el sueño. No obstante, su uso continuado puede entrañar una serie de riesgos que debes conocer.
La elongación de las fibras musculares que se produce con los estiramientos estáticos puede llegar a fatigar los propios músculos, por lo que tu rendimiento será peor.
Al dejar los carbohidratos para el final de la comida te sentirás más saciado y lograrás un mayor control de los niveles de glucosa, lo que previene el desarrollo de diabetes y otras enfermedades.
Saber más de un idioma se asocia a un gran número de beneficios cognitivos y reduce el riesgo de desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson o el Alzhéimer.
Ideales para un picoteo entre comidas, protegen frente al daño de los radicales libres y reducen la inflamación. Te contamos cuáles son los más beneficiosos.
En casa, en la arena, en el jardín... Quitarte los zapatos puede ser una terapia antiestrés y una toma de tierra con la naturaleza. Además, mejora tu postura y tu equilibrio.
En Japón practican a diario desde hace casi cien años este ejercicio de calistenia que te llenará de energía y te ayudará a mejorar tu resistencia, agilidad, equilibrio, coordinación y flexibilidad.